Verano en Puerto Madryn

Lobos marinos, pingüinos, playas de aguas claras, y una gran variedad de actividades acuáticas y subacuáticas, hacen de este destino patagónico un lugar para descansar y disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión.

 

 

Con las últimas ballenas partiendo con sus crías hacia la Antártida, la Península Valdés inicia en verano un nuevo capítulo de su asombrosa naturaleza, que ofrece, además de su vida de playa, la reproducción de lobos y elefantes marinos y también de los simpáticos pingüinos.
Al noroeste de la provincia de Chubut, Puerto Madryn es una de las joyas de la Patagonia Argentina y epicentro de múltiples actividades relacionadas con el mar, y por ende, el turismo. Si desde junio la ballena Franca Austral es la protagonista estelar de travesías por el Golfo Nuevo, a partir de diciembre las costas se nutren de locales y visitantes en busca de aplacar el calor con un baño en aguas cristalinas y serenas, y además de practicar un gran número de deportes náuticos siempre que las condiciones de viento y marea lo permitan.
Capital Nacional del Buceo, la ciudad portuaria invita a los bautismos submarinos, a la vez que el nado entre lobos marinos y barcos hundidos se torna uno de los paseos predilectos. Con temperaturas que oscilan un promedio de 24,4 grados para enero (aunque se han alcanzado máximas de 42ºC), Madryn se dibuja en un paisaje mesetario, con playas de canto rodado y arena, acantilados, cañadones y restingas.
La bondad del océano y la geografía hace que allí se produzca un espectáculo extraordinario: las ballenas llegan todos los años a los golfos a procrear. De ahí en más, sus avistajes forman parte de una experiencia maravillosa y de un continuo circuito turístico nacional e internacional. Además de los inmensos e increíbles cetáceos, toda la Península Valdés ofrece un vasto hábitat de mamíferos que van desde lobos y elefantes marinos a pingüinos y delfines, con la orca como el máximo depredador. Todo esa conjunción hacen de la comarca un majestuoso terruño ecológico cuidado y admirado por lugareños, viajeros y biólogos.
Territorio tehuelche antes de la llegada del hombre blanco, a partir de 1865 desembarcaron en la ribera de Madryn un grupo de galeses, quienes se asentaron a orillas del río Chubut para cambiar la fisonomía y la historia regional. Con el tiempo, colonias de italianos y españoles se mezclaron en esos pioneros y los sobrevivientes de los pueblos originarios, produciendo una combinación de ricos matices culturales. Actualmente también es fuerte la colectividad boliviana, que representa un 8 por ciento de la población, compuesta asimismo con migrantes del norte, centro y sur de nuestro país que eligieron la zona para radicarse en pos de una mejor calidad de vida, revitalizada en la tranquilidad que entrega la seguridad pueblerina de antaño y rodeada por el aire de una naturaleza plena.
Estratégicamente ubicada y con el mayor centro de servicios turísticos, la ciudad, de crecimiento notable en los últimos 40 años (en 1970 había una población de 4 mil habitantes, muy por debajo de los casi 100 mil de hoy), pegó el salto hace cuatro décadas con las primeras excursiones balleneras pero por sobre todo con la instalación de la empresa Aluminio Argentino (ALUAR), promotora de una progresión radical de la urbe, que tiene en esa industria su principal recurso económico. Le sigue la pesca y después el turismo, explotado gracias a la impresionante biodiversidad con la ballena franca austral como principal atractivo.
Considerada la puerta de entrada a Península Valdés, declarada en 1999 como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, Madryn es un paraíso natural donde el ser humano convive con una fauna tan exótica como exclusiva, digna de visitar y conocer en profundidad.
A continuación una guía sobre qué hacer y recorrer en Puerto Madryn y Península Valdés.

Snorkeling con lobos marinos. Es una de excursiones preferidas después del avistaje de ballenas. La actividad es bastante nueva y cada vez más requerida por los visitantes, ya que consiste en una experiencia sumamente fascinante en la que se puede interactuar con los animales en su medio natural. Desde Madryn, la empresa Master Divers ofrece un servicio de embarcación, equipos (traje de neopren, antiparras, respirador y patas de ranas) y guías especializados. Después de unos 20 minutos de navegación, un grupo reducido de personas se tiran al mar, a unos cinco metros de profundidad, para frente a la lobería de Punta Loma nadar y jugar junto a los lobos marinos. Imperdible. Tanto el snorkeling como el buceo (de una preparación más amplia) con lobos cuestan 1400 pesos. Pagando un adicional se obtienen fotos y videos de la excursión.

Buceo en MadrynInteractuar con lobos bajo el agua es una experiencia que debe aprovecharse.


Buceo
. Se desarrolla todo el año en diez parques subacuáticos y en diferentes naufragios del Golfo Nuevo. Masters Divers ofrece el bautismo submarino a 750 pesos, además de cursos y distintas expediciones diurnas y nocturnas para contemplar la flora y fauna marina.

Playas madrynenses. Además de tomar sol y zambullirse en aguas azuladas, la costa brinda la posibilidad de hacer stand up paddle (remo sobre una tabla, una disciplina relacionada con el surf), kayak, canotaje, motosky y windsurf, especialidad que incluso disputa competencias de alto nivel. Las extensas playas del centro, con nueve balnearios, son ideales para actividades recreativas al aire libre, en verano con temperaturas superiores a 35 grados. Desde un paseo en catamarán a caminatas por la rambla, más precisamente por el boulevard Almirante Brown, o desde los muelles Luis Piedrabuena, el histórico de la ciudad, al Almirante Storni, son otras seductoras formas de recorrer puntos neurálgicos. Además de trekking, los más aventurados pueden tomar una bicicleta y contornear a puro pedal las playas más alejadas (Kaiser, Este y Paraná) y la peculiar estepa patagónica, que conforman una topografía sorprendente para los amantes del mountain bike.

Playa en Madryn

Punta Loma. Un raid en 4×4 es una grata manera de desandar los caminos costeros, con panorámicas fabulosas entre barrancos y enormes médanos al sur de Madryn, pasando por Punta Este (donde se hace buceo) y Playa Paraná (de canto rodado), para luego divisar el Cerro Avanzado y llegar a la reserva natural Punta Loma. Allí se puede conocer la flora y fauna patagónica, aprovechar los miradores y apreciar uno de los apostaderos del lobo sudamericano de un pelo, localizado en una zona de acantilados que contrastan con el Golfo Nuevo. Cormoranes, la gaviota austral y el macá conviven en una de las áreas protegidas de Chubut, provincia pionera en la conservación. La vegetación, de arbusto y achaparrada, contiene gran variedad de plantas. Una es la zampa, de uso medicinal y con propiedades astringentes y digestivas; además es tintórea y con uso forrajero. Los tehuelches la consideraban mágica. También sobresalen en la estepa, entre otras, el quilembay y el coirón.

Postal de Puerto Madryn


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Pingüinera, en Punta Norte. A unos 150 kilómetros de Madryn, en uno de los extremos de la península, sobre el golfo San Matías, el pingüino de Magallanes eligió la Estancia San Lorenzo para reproducirse y vivir buena parte del año, en un área protegida que también tiene apostaderos de lobos y elefantes marinos. Con un circuito armado de piedras, donde la prioridad de paso la tiene el ave, el visitante puede recorrer la carismática colonia hasta toparse con la amplia playa de canto rodado. Muy cerquita de allí está el famoso “canal de ataque” de las orcas, que en busca de crías de lobos y elefantes van hasta la playa a cazarlas. Realizan el “varamiento” intencional, una técnica magistral que consiste en salir del agua, atrapar la presa, y retornar al océano moviendo su cuerpo de un lado a otro. Se las suele ver en días de marea alta y mar calmo, en un evento que solo se da allí. Para llegar a Punta Norte hay que pasar por el puesto de control El Desempeño, donde se paga una entrada a la península (80 pesos para nacionales y 180 para extranjeros). Una vez que se cruza el Istmo Ameghino, en medio de los golfos Nuevo y San Jorge, la típica estepa patagónica gana terreno mientras a la vera del camino saludan guanacos, maras, piches y choiques. La excursión a Estancia San Lorenzo cuesta 560 pesos y es operada por Visión Argentina, con servicio de traslado y guía. Más datos: Estancia San Lorenzo.

 

 

 

Avistaje de toninas overas. Desde el puerto de Rawson, capital chubutense y sede administrativa de la provincia, sale una excursión a mar abierto para vivir un hermoso espectáculo interpretado por estos pequeños delfines. Los mamíferos acompañan las embarcaciones, generalmente en grupos, rodeando a los visitantes mientras se alimentan o juegan con nados prodigiosamente sincronizados y pomposos saltos fuera del agua. Valen la pena los 500 pesos que sale el recorrido, entre barcos pesqueros y un mayor oleaje que en los golfos. Playa Unión es el sitio ideal para contentarse con el sol y las olas de Rawson, a solo 70 kilómetros de Madryn.

SAM_7431Postal de Playa Unión, en Rawson. capital de la provincia de Chubut.

 

Caleta Valdés y Punta Delgada. Son parte del periplo, en el este y sur de la península, que brinda la posibilidad de visitar apostaderos de elefantes marinos, además de convidar una vista encantadora del océano atlántico.

Ecocentro. Es un museo ubicado al sur citadino de Madryn, a 150 metros del monumento al Tehuelche y Punta Cuevas. Está diseñado para la interpretación de los ecosistemas marinos, con información educativa y científica de la naturaleza costera patagónica. Tiene un hermoso mirador para contemplar el bello mar.


Valle inferior
. Trelew, Gaiman y Dique Ameghino son parte de un recorrido por debajo del río Chubut, donde el viajero se introduce a la meseta, conociendo la historia de los colonos galeses y un revelador patrimonio paleontológico.

 

La reina del sur
La ballena franca austral (Eubalaena australis) es sin duda la estrella máxima de la península, donde se congrega desde finales del otoño en el Golfo Nuevo y el de San Jorge para aparearse y reproducirse, en un evento único en el mundo. Allí protege y enseña a nadar a sus ballenatos, para luego comenzar una larga migración hacia la Antártida. A partir de junio se pueden divisar a los cetáceos –que alcanzan a medir 16 metros y pesar 40 toneladas- desde las playas, los miradores y, claro está, desde las embarcaciones. Y si en El Doradillo se las pueden ver a metros de la costa, en Puerto Pirámides, a 90 kilómetros de Madryn, seis empresas prestan sus servicios para un avistaje cercano e inolvidable. Los costos, por persona, son -al menos hasta el 31 de agosto de 2015- de 640 pesos, con inicio de temporada el 1º de junio y culminación el 15 de diciembre.

 

Ballena en Puerto PirámidesUna ballena franca austral surca las aguas de Puerto Pirámides.


CÓMO LLEGAR

Andes Líneas Aéreas ofrece vuelos directos desde Buenos Aires a Puerto Madryn, ida y vuelta desde 2300 pesos. Con Aerolíneas Argentinas se puede llegar, pero sus aviones recalan en Trelew o Comodoro Rivadavia.


DÓNDE DORMIR

Una habitación para dos en un hotel tres estrellas en Madryn se consigue desde 600 pesos la noche. Algo más económico, de dos estrellas, sale 400. Un dormis en un hostel se adquiere desde 150.

¿Qué comer? Aquí la mejor gastronomía de Madryn!


MAS INFO

Secretaría de Turismo de Puerto Madryn
Municipalidad de Madryn

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